1 de julio de 2003

INFORME POLÍTICO DE LOS MESES DE MAYO Y JUNIO DE 2003

Los meses de mayo y junio, como los precedentes, no se caracterizaron por nada especialmente digno de constatar. Los presos políticos del macrojuicio del año 2002 siguen sufriendo su calvario. Las ligeras mejorías en sus condiciones de encarcelamiento se han correspondido con duras presiones para que firmen una declaración en la que se confiesen autores del todavía presunto intento de golpe de estado con que se les acusaba.

En el mismo mes de mayo, se celebró en Malabo una cumbre de mujeres de Jefes de Estados africanos. El evento, que se consideró como algo sin precedentes, por lo que se gastó una cantidad enorme de dinero, solo sirvió, a ojos de gente avisada, para la promoción de la esposa del Jefe del Estado guineoecuatoriano. Sin embargo, y la vida es así, la cumbre tuvo un regusto amargo: en el recinto donde se celebraba el encuentro de las mujeres de los principales depredadores de los países de África, se derrumbó parte del techado del edificio del Palacio de Conferencias, con la consecuencia de muchas heridas. En resumen, una vergüenza.

El mes de junio, las presiones sobre los presos políticos continuaron de un modo agobiante, y prueba de ello, se sacó a Felipe Ondo Obiang de Black Beach para mandarlo a Evinayong, por su resistencia a firmar una declaración autoinculpándose que el régimen le exigía, y sigue exigiendo. Asimismo, se ha sabido que, subrepticiamente, se ha sacado de Black Beach a uno de los presos que ha aceptado colaborar con la dictadura a fin de que ésta consiga sus propósitos. A Laureano Ondo Monsuy, el preso de referencia, se le ha confiado una misión para tratar de conseguir los restos de la placenta de Ondo Obiang, para con ello, dicen, restar sus supuestos poderes mágicos, amén de que se le ha provisto de un arma para, caso de no lograr sus propósitos por medio de la brujería, hacerlo de un modo más expeditivo. Adjuntamos al presente informe una amplia nota en la que damos cuenta de estos hechos.

En lo que concierne a nuestro partido político, CPDS sigue con su labor de siempre por trabajar por la consecución de una democracia real para Guinea Ecuatorial. Por eso, a través de viajes y seminarios de nuestros dirigentes, se persigue que la atención sobre lo que ocurre en Guinea Ecuatorial se conozca. Es más, con ello CPDS trata de despertar la atención de la comunidad internacional para que vigile de cerca el acontecer diario de nuestro país, porque, por muchos beneficios que saquen las empresas petroleras en nuestro país, Guinea Ecuatorial puede convertirse, por la persistente intolerancia de los que nos malgobiernan, en un foco caliente más del continente africano.

El dictador Obiang ha perdido ya totalmente el sentido de la prudencia en sus modos y maneras, y, por contra, hace una exhibición insultante de los dineros que consigue del petróleo, con aquello de que Guinea Ecuatorial se encuentra en época de vacas gordas. Desde CPDS creemos que sí es época de vacas gordas para unos pocos, pero flacas y muy flacas para la inmensa mayoría de la población. Tal pérdida de sentido se constata igualmente cuando Obiang afirma, como lo hizo en la Conferencia Afroamericana de Comercio celebrada en Houston el pasado mes de junio, que el hecho de que las petroleras americanas hayan invertido en nuestro país unos 6000 millones de dólares es prueba de la paz, estabilidad y de las libertades de que gozamos los guineanos. Pero el régimen se olvida de que estos atributos no se pueden medir por el nivel de inversión o de beneficios que obtienen las empresas, sino por las cotas de democracia y desarrollo alcanzadas en el país, así como por el nivel de bienestar de la población en general. De hecho, durante su intervención en dicha conferencia, Obiang no quiso referirse a la situación de la democracia y los derechos humanos en Guinea Ecuatorial. Y hay que aclarar que lo que hay en Guinea no es paz, ni estabilidad, ni democracia, sino una calma tensa que, en cualquier momento, como decimos, puede desembocar en situaciones desagradables.

Reclamamos que la comunidad internacional, es especial los países con que el nuestro mantiene estrechas relaciones de amistad y cooperación, y otros con fuertes intereses en Guinea Ecuatorial, preste la merecida atención a la difícil situación en que nos encontramos sumidos, desplegando todos los esfuerzos posibles y utilizando todos los elementos a su alcance, todo ello en el marco de la diplomacia preventiva, para que se establezca pacíficamente en nuestro país, y de una vez por todas, un verdadero ambiente de libertades y democracia. Pues, hacer de apagafuegos cuando el incendio ya es devastador sirve de poco y podría interpretarse como que los occidentales consideran lo nuestro como algo de negros.

No obstante, CPDS no dejará de hacer que su voz se sienta: Plácido Mico y los demás presos políticos deben salir de la cárcel de modo incondicional y de inmediato.

Malabo 1º de Julio de 2003
CPDS, Oficina Central