14 de marzo de 2003

OPINIÓN: SIN TRAMPAS NI CARTÓN

En contra de la opinión de algunos políticos guineoecuatorianos que afirman, un día sí y otro también, desde ámbitos lejanos y a buen resguardo de la dictadura del general-presidente Obiang, sobre la improcedencia de participar en las elecciones que éste convoca, porque ello significa una "legitimación ilegal" de su poder; de entrada, nosotros decimos, desde el interior del país, sin el abrigo de nada, que sí merece la pena, a veces, participar en las elecciones que se celebran periódicamente en Guinea Ecuatorial por muchas y variadas razones. CPDS, contra viento y marea, se ha convertido, y los últimos comicios lo han reconfirmado, en la única alternativa de cambio y poder para nuestra sociedad. ¿Por qué? Porque antes, durante y después de cada evento electoral al que hemos acudido, no nos hemos amilanado ante las actitudes imperiales de Obiang y los suyos y sí, por el contrario, el discurso de nuestros representantes ha sido, y es, el de unos políticos conscientes de sus responsabilidades ante la catastrófica situación política y social que sufre Guinea Ecuatorial. Llamamos a las cosas por su nombre y sin escondernos en denunciar las violaciones a las que continuamente recurre la dictadura para su supervivencia, pero al mismo tiempo reflexionamos sobre la necesidad de reconstruir el país y reconciliar a los pueblos y regiones que lo configuran. Es, en suma, un discurso en clave de esperanza para un futuro mejor.

Esta forma de conducirse algunos la interpretan torticeramente como de hacerle el juego a la dictadura, cuando no emplean palabras mayores como la calificación de cómplices de los manejos del gobierno PDGE. Sin embargo, los que conocen la realidad de lo que ocurre en nuestro país, empezando por la propia población, no pueden dejar de mostrar su perplejidad acerca de lo inapropiado e injusto de las acusaciones. CPDS, y hay un largo historial que lo atestigua, nunca ha sido condescendiente con las prácticas fraudulentas que el gobierno del PDGE pone en marcha cuando de elecciones se trata, ni muchísimo menos avalarlas por activa o por pasiva. Antes bien, somos siempre la vanguardia de la denuncia y el precio que hemos pagado por esta actitud sin vacilaciones ante los atropellos está en la memoria de todos: la mayor parte de la ejecutiva del partido ha sufrido torturas y cárceles y Plácido MICO, nuestro Secretario General, sufre desde hace casi un año, una prisión injusta en las pútridas celdas del penal de Black Beach.

Sin acritud, pero con firmeza, podemos asegurar que los comicios del 15 de diciembre sí sirvieron para algo. Primero, porque significaron para nuestro partido la plataforma ideal para, de una vez por todas, dejar claro que en Guinea Ecuatorial, al menos por ahora, las elecciones significaban un enfrentamiento electoral a dos: CPDS-PDGE. Y no es gratuita la aseveración. Testigos imparciales que asistieron a las elecciones constataron que éstas estuvieron polarizadas en dos nombres: Celestino Bacale, el candidato de la esperanza, y Obiang, el de más de lo mismo. Segundo, CPDS consiguió movilizar a la población como nunca se había visto en estas latitudes: la Plaza Infantil de la Mobil en Los Ángeles (Malabo) y la del Reloj en Bata, son un fehaciente botón de muestra de la capacidad de convocatoria de nuestra formación política, que se traduce en una ganancia real de espacio político y social en nuestra sociedad. Tenemos el crédito de la población y por eso se nos persigue con saña. Tercero, la retirada de CPDS de los comicios en el día mismo de las votaciones se debió a que el gobierno del PDGE ordenó el voto público, con el presidente de la Junta Electoral Nacional a la cabeza de quienes recorrieron los colegios electorales de la capital, porque no pudo digerir que en las primeras horas de la mañana su candidato estuviera perdiendo en casi todas las mesas de Malabo y Bata. Ni que decir tiene que no se hizo en absoluto ningún ridículo como trata de calificar nuestra postura Samuel Mba Mombe, sino una muestra más de saber lo que se hace en el momento preciso luego de haber sopesado con rigor los pros y contras que podría acarrear la decisión. El efecto de la acertada medida se produjo cuando unas horas después se sumaron a la misma los otros candidatos de la oposición, sin haberles llamado. Y cuarto, decir que no se denunciaron las irregularidades del censo electoral o la forma precipitada en la que se convocaron los comicios, es un ejercicio de cicatería política que se puede interpretar, además, como que, o no se sabe lo que sucede en nuestro país, o que se tiene simplemente ganas de incordiar.

Por lo tanto, la actuación de CPDS es distante y distinta de la de los demás partidos políticos legalizados, con independencia de que las culpas del callejón sin salida en el que se encuentra en la actualidad el proceso de democratización hay que adjudicarlas al presidente Obiang y su partido. Eso sí, con la colaboración entusiasta de determinados políticos que han vendido las siglas de sus partidos a cambio de comer todos los días.

Por último, los partidos políticos, y aún en las sociedades democráticas, en períodos no electorales dedican la mayor parte de su tiempo a la actividad burocrática. CPDS tiene sedes en muchas ciudades de Guinea Ecuatorial y en éstas, señor Mba Mombe, se trabaja, y mucho, en las labores de captación de militancia y en el día a día de la actividad del partido. Por supuesto que, y no lo olvides, vivimos en una dictadura, y no se pueden comparar los parámetros que rigen en una sociedad democrática, como en la que vives, con la nuestra. Hacemos lo que podemos, ¿y vosotros?

Oficina Central, MALABO