LA VERDAD
Órgano informativo de Convergencia para la Democracia Social
Guinea Ecuatorial, Nov. 2006- Enero 2007, NÚM. 58    


LA VERDAD
Número 58, nov.2006 - enero2007
 

 

REVISTA DE PRENSA

LA MALDICIÓN DEL PETRÓLEO

El autor del artículo que aparece en la página web de “Estrella Digital”, de 28 de diciembre de 2006, es un conocido economista español que en pocas líneas reflexiona sobre la maldición que se suele cernir sobre algunos países del Tercer Mundo que aún habiendo tenido el maná del petróleo en sus manos terminan siendo unos países perdedores.

"Todo el mundo sabe que en la economía mundial, a la hora presente, el insumo básico son los combustibles fósiles, el gas y el petróleo, todavía muy por delante este último. Y es que la civilización humana actual —y realmente sólo hay una en diferentes estadios de avance en la revolución científico-técnica— se fundamenta en procesos que tienen en el petróleo su energía primordial, la que ha movido la historia desde el principio del siglo XX, pues como tantas veces se dijo, las dos primeras guerras mundiales las ganaron las fuerzas aliadas tras la entrada de EEUU en el conflicto, que incorporó al mismo auténticas oleadas de petróleo.

Pero además, o precisamente por esa circunstancia, de haber ganado tanta trascendencia para nuestro quehacer cotidiano y el devenir de nuestra propia existencia como especie, el petróleo se ha convertido en una verdadera maldición para la humanidad, y particularmente en algunos países que lo tienen como principal recurso, y en muchos casos el único digno de importancia en el marco de la economía internacional. He tenido ocasión de viajar por algunos países petroleros, y quiero referirme sobre todo a aquellos en que la riqueza de sus yacimientos se relaciona con una población todavía escasa, por lo cual en los hidrocarburos se polariza toda la atención. Quizá la única excepción positiva en ese contexto sea la de Noruega, que ha sabido organizarse para que sus grandes recursos de petróleo y gas no contaminen, y nunca mejor dicho, ni su economía ni su sociedad. Lo cual, entre otras cosas, se debe a la creación de la empresa pública Statoil, que mantiene un sistema productivo altamente sofisticado en cuanto a la preservación del medio ambiente, con precios para los consumidores nacionales al alto nivel de los países no productores. Con lo cual se garantiza la eficiencia energética para la que el país tiene prioridad absoluta con su otra fuente importante, que es la hidroelectricidad.

Precisamente, la no pertenencia de Noruega a la Unión Europea, rechazada ya en dos referendos nacionales, cabe atribuirla a su propósito de no entrar en un mercado común energético que pudiera alterar las pautas a que antes nos hemos referido. Como también es cierto que los noruegos no tienen ningún interés en ver a los pesqueros del resto de la UE en sus aguas periféricas y en sus fiordos, como tampoco son partidarios de una inmigración masiva que pudiera alterar su idiosincrasia y su estado de bienestar. Podrá decirse que esa actitud es profundamente egoísta, al no traducir ninguna solidaridad. Pero por aquello de que “la caridad empieza por uno mismo”, cabe subrayar que los actuales vikingos están ampliamente satisfechos con la política de su Administración, que además ha sabido conectar Statoil con Norsk Hydro, para convertirse en un gigante energético, y asegurar la continuidad de sus actividades. Aparte de todo lo cual, debe recordarse que Noruega, junto con otros países nórdicos, es de los pocos que además de utilizar sus ingresos petroleros en mejorar la educación, la tecnología, y los más diversos aspectos del estado de bienestar, contribuye máximamente a la ayuda oficial al desarrollo a escala mundial, con bastante más del 1 por ciento de su PIB.

Habría que extenderse mucho más ampliamente sobre la tesis de la maldición del petróleo, una cuestión de la que podremos ocuparnos en alguna próxima entrega para los amigos de ESTRELLA DIGITAL. Pero a fin de ir ultimando el artículo de hoy, nos iremos al otro extremo del repertorio de casos reales, para apreciar el alto grado de petrolización de ciertas economías y sociedades. En ese sentido, Venezuela puede ser actualmente el paradigma de cómo el petróleo puede arruinar valores y proyectos nacionales, en una línea en la que su presidente pretende convertirse en un caudillo autoritario de las Américas hispanohablantes. Una cuestión que merecerá tratamiento separado próximamente. En cuanto al norte de África, el oro negro sustenta una de las dictaduras más prolongadas y terroristas del mundo, aunque por aquello de que “in gold we trust”, ahora el régimen de Gadafi se haya reconciliado, con fuertes indemnizaciones y otros privilegios a favor de las grandes potencias. Y no mejor es la situación de Argelia, donde podría haberse dado un ejemplo con Sonatrach, la empresa pública que administra los recursos de hidrocarburos del país, pero en un ambiente en el que la corrupción es la regla, y que con los cambios de modelo económico y otros diversos traumas ha generado una situación de permanente crisis de la sociedad y de la República que fundara el FLN tras su guerra de independencia contra Francia. Claro es que el verdadero paradigma de lo que es la maldición del petróleo se da en los países islámicos del gofo Pérsico, con Iraq, Kuwait, Arabia Saudí, los Emiratos e Irán. Pues en toda esa extensa área, donde están las mayores reservas del mundo, el petróleo ha anulado prácticamente toda una serie de antecedentes y de posibles iniciativas de desarrollo multisectorial Adicionalmente, en toda esa área el enriquecimiento anómalo, sin el esfuerzo que siempre es necesario en otras circunstancias, permite el mantenimiento de las monarquías dictatoriales del Golfo, junto al islamismo militante de los ayatolás. Dándose el aspecto adicional de que en los países de la península arábiga los nuevos ricos petroleros ya no trabajan. Esto es, simplemente por el hecho de ser saudíes, kuwaitíes, o emiratíes, se puede vivir en el ocio y el consumismo más absolutos, con ingresos que llegan de un Estado que, al margen de lo que atesoran para sí los príncipes y demás magnates, reparte para mantener a las poblaciones en orden, en paralelo a las policías que funcionan de manera implacable.

Junto al peligro permanente de millones de inmigrantes con bajos salarios, que en algún momento podrían empezar a sublevarse como hicieron los esclavos en tiempos de Espartaco. Todo lo dicho anteriormente, sin olvidar qué está sucediendo en Iraq con una guerra miserable, qué está ocurriendo en Guinea Ecuatorial con un presidente saprofítico, o en Nigeria en permanente desgracia de guerras civiles y miserias de la mayor población de África, ni dejar caer en saco roto tampoco la larga dictadura de Suharto en Indonesia, basada en el apoyo de las multinacionales petrolera. En resumen, el petróleo ha acelerado el crecimiento de la civilización humana, pero también es una maldición cuando las dosis productivas van por delante de las ratios demográficas. Debiendo subrayarse también aquí que los abusos en su consumo están generando el ubicuo calentamiento global. Todo muy rápidamente expuesto, es cierto, para posibles desarrollos en un próximo futuro. Y sean las últimas palabras de nuestra crónica de hoy para desearles, Mónica López y Ramón Tamames, a todos los lectores de ESTRELLA DIGITAL un año 2007 interesante, fructífero, y en el que puedan desarrollar sus aspiraciones con ese esfuerzo que en nuestro escrito de hoy hemos echado de menos en algunos casos, y que realmente es la sal de la vida".

 Ramón Tamames, Estrella Digital, 28 de diciembre 2006

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