LA VERDAD
Órgano informativo de Convergencia para la Democracia Social
Guinea Ecuatorial, Nov. 2006- Enero 2007, NÚM. 58    


LA VERDAD
Número 58, nov.2006 - enero2007
 

 

INTERNACIONAL

El Gobierno de Rwanda rompe relaciones diplomáticas con Francia

El pasado 24 de noviembre, el Presidente de Rwanda el “tutsi” Paul Kagame, hizo pública la decisión de su Gobierno de romper las relaciones con Francia. Al día  siguiente del anuncio, o sea en menos de 24 horas, el Embajador francés ya había hecho su equipaje y estaba rumbo a París tras haber clausurado la legación diplomática, el Centro Cultural Francés así como  el instituto  francés de Kigali, capital del país. La decisión del régimen rwandés es un claro y desgraciado ejemplo de perversión y arrogancia política de los dictadores africanos así como de la confusión que sabiamente mantienen entre los intereses personales y los de su pueblo, primando los primeros sobre los segundos. Son nacionalistas y patriotas de pacotilla lo mismo que los dirigentes del PDGE.

La súbita y furibunda decisión del régimen encabezado por señor Kagame, trae causa de la decisión del Juez francés, Jean Louis de Bruguer, de inculpar formalmente al Presidente de Rwanda y a otras nueve personalidades de su régimen, por el asesinato en 1994, del anterior Presidente de Rwanda el dictador Juvenal Abyarimana y del recientemente elegido Presidente democrático de Burundi Melchior Ndadaye, ambos de la “etnia hutu”  juntamente con otras personas al ser bombardeado, mientras efectuaba las maniobras de aterrizaje en el aeropuerto de Kigali, el avión en el que viajaban, de regreso de una cumbre de la Organización para la Unidad Africana (OUA). Este atentado, para muchos, fue la causa del genocidio o de los genocidios que después tuvieron lugar en Rwanda así como el largo período de desestabilización y guerras que ha sufrido el país vecino, Burundi.

El referido atentado fue perpetrado sin duda alguna por el frente patriótico Revolucionario (FPR) guerrilla dirigida por Paul Kagame, contra la entonces dictadura de su país que encarnaba el Presidente Juvenal Abyarimana, utilizando un misil tierra-aire, arma de la que sólo podía disponer, como de hecho disponía, el FPR y no ninguna otra de las partes en conflicto. La planificación del atentado así como la orden de ejecución del mismo no pudo ser  obra de otra persona, se supone, que no fuera el jefe del FPR, que además continuó cometiendo otros actos criminales a gran escala, merecedores del calificativo de crímenes contra la humanidad.

Estos hechos eran más o menos conocidos por todo el mundo interesado en la tragedia de los Grandes Lagos, pero, la tragedia y monstruosidad del genocidio contra los Tutsi, eclipsaba e impedía hablar y ya no digamos investigar los crímenes del FPR así como del régimen que erigieron tras hacerse con el poder en Rwanda. Ha habido que esperar a que, compañeros de armas de Paul Kagame, es decir antiguos miembros de del FPR hayan denunciado ante la justicia francesa los crímenes de Kagame y sus correligionarios para que se llevase a cabo la referida investigación, que ha encontrado suficientes indicios de criminalidad para inculpar formalmente a Kagame y a nueve de sus compañeros, como responsables de crímenes contra la humanidad y, en consecuencia, deben personarse ante el Tribunal Penal Especial Internacional encagado de ver y juzgar los crímenes de su competencia ocurridos en la región de los Grandes Lagos, que tiene su sede en Arusha, Tanzania.

Lo que más ha cabreado y precipitado la decisión de la ruptura de las relaciones diplomáticas que comentamos ha sido el que, unos días después de la inculpación formal, el mismo Juez, dictó una orden de arresto internacional contra los inculpados, lo que significa que, el Jefe de Estado de Rwanda y sus nueve compañeros, a partir de ahora, ya no pueden viajar por el mundo, al menos en los países democráticos que respetan el derecho internacional, emanado de la ONU, como personas libres ya que, en cualquier momento, cualquiera de ellos puede ser detenido y conducido por la fuerza ante el Tribunal. Ya se han convertido en delincuentes internacionales!!.

El interés en los hechos que aquí comentamos, sin mucho menos minusvalorar el aspecto jurídico de la cuestión, está en que ha de servir como un mensaje a tener en cuenta por todos los regímenes dictatoriales de África, incluido el de nuestro país, en el sentido de que, cualquier día de estos, si persisten en su actitud de violación de los derechos humanos, podrían muchos de sus protagonistas acabar ante un Tribunal Internacional de Justicia, a la sazón el Tribunal Penal Internacional, creado por el llamado Estatuto de Roma y que tiene su sede en la Haya, tal como le ha ocurrido a Charles Taylor.

En este punto, conviene subrrayar, que Guinea Ecuatorial, ratificó en 2002 el Convenio de la Naciones Unidas contra La Tortura, los Tratos crueles y Otras Penas Crueles o Degradantes y que, unos días antes de su viaje a España el 14 de noviembre, el presidente Obiang, sancionó y promulgó la Ley sobre Prevención y Sanción de la Tortura, la cual no debiera servir como mero papel mojado para distraer a la opinión pública internacional, para seguir torturando y maltratando impunemente a las personas, como ha venido ocurriendo hasta ahora. Deben saber que, la tortura, es uno de los delitos recogidos en el Estatuto del Tribunal Penal Internacional de Roma, en su artículo 7 y calificados de “Crímenes de lesa humanidad”, entre los que también se incluyen: el asesinato; el exterminio; la esclavitud; la deportación o traslado forzoso de población; encarcelación u otra privación grave de libertad en violación de normas fundamentales del derecho internacional; violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización forzada u otros abusos sexuales de gravedad comparable; persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos ..etc; desaparición forzada de personas; ¼.etc.

Como ha quedado reflejado en el primer párrafo del presente artículo, nuestro interés y análisis sobre la decisión del régimen de Rwanda, está en términos políticos y no tanto jurídicos o judiciales, como a continuación se refleja.

Poco después del conocido como “genocidio de los Tutsis en Rwanda”, el nuevo régimen presidido por Paul Kagame, señaló con el dedo a Francia si no como coautor, al menos como cómplice de aquella ecatombe. Y mientras el Juez Debruguer, llevaba a cabo sus investigaciones, en Rwanda una comisión creada por el gobierno investigaba las implicaciones de la comunidad internacional  en general y particularmente de Francia, en la referida tragedia; y todas sus conclusiones apuntaban a Francia como responsable directo de buena parte de los actos de aquel genocidio. A pesar de todas aquellas “evidencias y seguridades”  de que el Estado francés participó en la muerte de miles y miles de los compatriotas de Kagame, éste, seguía manteniendo relaciones diplomáticas con el país de Chirac. Pero, cuando la actuación del Juez francés le ha señalado a él y a nueve de sus compañeros como criminales, ( sin causarles ni siquiera un rasguño físico), es cuando ha decidido romper las relaciones diplomáticas entre los dos gobiernos, es decir romper las relaciones de su pueblo con el francés, sin tener en cuenta los perjuicios que ello acarrearía a ese pueblo que dice defender y representar. Creemos que, lo lógico y ético hubiera sido que Paul kagame rompiera las relaciones diplomáticas con Francia, por creer y afirmar como lo viene haciendo, que este país tomó parte activa o pasiva en la pérdida de centenares de miles de vidas de sus compatriotas, pero no porque a él se la haya señalado como un presunto criminal internacional. Qué pasa, que su honor, imagen o reputación valen más que las vidas de todos sus compatriotas que, según él, Francia contribuyó a asesinar?. Lo personal por encima de lo nacional y de la patria!!!.

El otro aspecto del análisis se refiere al hecho de que la actuación y decisión que ha llevado a cabo a esta situación, es la de un Juez francés, que el régimen de Kagame endosa a todo el Estado Francés. Lo que significa que este señor por lo menos tiene la certeza de que todas las actuaciones y decisiones de los Jueces de su país las dicta él y sus correligionarios y, en consecuencia, los juicios y sentencias de todo tipo incluidas las de muerte que en su régimen se están dictando y ejecutando contra supuestos autores del genocidio habido en su país, las dicta él. Un reconocimiento de que su régimen es una dictadura y no existe la llamada independencia judicial, que es por desgracia la realidad de la mayoría de los regímenes africanos.

Cualquier persona con dos dedos de frente y un mínimo de honestidad y más si es un Jefe de Estado, no puede ignorar que en los países democráticos los Jueces y Tribunales son independientes, sin prejuicio de influencias morales, ideológicas, políticas o las que se quieran que pueden influir e influyen en la actuación de cualquier actuación o decisión humana en cualquier ámbito de la vida. Los Jueces Franceses le han convocado al Presidente Chirac a los Tribunales, es muy probable que acabe acudiendo ante ellos, los alemanes le tuvieron a Helmut Kohl y le hicieron lo que quisieron, Felipe Gonzalez y muchos de sus colaboradores tuvieron que comparecer ante Jueces y Tribunales, Bill Clinton, fue zarandeado por un Fiscal y juzgado ante el “Gran Tribuanal” por una supuesta “felación y de mentir”; todo ello delante de las cámaras de televisión de todo el mundo. Y sin embargo, los dictadores africanos como Kagame siguen creyendo o pretenden hacer creer que en el occidente democrático, lo que hace un juez o Tribunal, es cumplir una decisión o    instrucción política y pretenden que, cualquier cosa que desde esas instancia judiciales tenga que ver con ellos, intervenga el Jefe de Estado o de Gobierno, para pararlo diciendo “este es un dictador y un amigo mío y de nuestro país  y no podéis hablar ni hacer de él lo que incluso podéis y os está permitido conmigo”.

Así, cualquier artículo de prensa o comentario en la radio o televisión de un periodista cualquiera en un país occidental, criticando u “ofendiendo” a cualquier dictador africano, genera un enfado y acusaciones de conspiración, neocolonialismo, defensa de intereses oscuros ..etc dirigidas contra todo el Estado. El régimen del PDGE es un buen ejemplo. Obiang y su gente exigen para la tranquilidad de sus relaciones con España, que ningún periodista ni medio de comunicación español pueda emitir opiniones críticas contra su régimen y, si lo hacen, la culpa es de Zapatero y de todo el Estado español que no logra prohibir estos ataques “al pueblo soberano de Guinea Ecuatorial”, ordenando la censura o mandando detener a estos enemigos de la patria. Pero, de verdad esta gente, estos dictadores y sus correligionarios, no leen, ni oyen ni ven, como los dirigentes de países occidentales son criticados, acusados de todo tipo de perversiones, incluso insultados, sin que tengan poder de acallar estas voces u opiniones críticas?
Esto es lo que no pude ni debe ser, tanto desde la perspectiva del mundo occidental democrático como de la de las dictaduras africanas; no es admisible el ejercicio de la dictadura por procuraduría. Los gobiernos africanos deben cesar en su perversa actitud de pedir e incluso exigir a los gobiernos democráticos con los que mantienen relaciones, que actúen como sus apoderados, en contra de los principios democráticos y de la legalidad vigentes en sus países bajo la amenaza de crear incidentes y crisis en las relaciones bilaterales. Los gobiernos democráticos por su parte han de saber que, cualquier “favor” hecho  a un amigo dictador, conculcando los principios del Estado de Derecho de un país democrático, es alentar la persistencia de las dictaduras en nuestros países y, por esta vía se convierten en cómplices cuando no en autores, de los abusos, crímenes, corrupción y desgracias que matan a nuestros pueblos.

 

Arriba