LA VERDAD
Número 58, nov.2006 - enero2007
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EDITORIAL
¿PALOS DE CIEGO O MANIOBRA DE DISTRACCIÓN?
Desde hace unas semanas se oye con machacona insistencia por la prensa, radio y televisión estatales que el gobierno del primer ministro Ricardo Mengue Nfubea ha tomado una disposición de enorme calado socioeconómico y político que tendrá una repercusión sin precedentes dentro de escaso tiempo.
La medida gubernamental no es otra que la de la drástica bajada de los precios de los productos alimenticios de primera necesidad. De entrada, a cualquier ciudadano, ya sea de los de a pie o de los que circulan en coches climatizados y de grandes cilindradas, la disposición es como para lanzar las campanas al vuelo y decir a voz en grito :¡Por fin!
Porque significa que la cesta de la comida se va a abaratar. Pero cuando se analiza con frialdad el decreto y se toma el oyente el tiempo de digerir la noticia, punto por punto, comienzan a salir los interrogantes, que son muchos y variados. Por ejemplo, ¿cómo se va a bajar el precio de la lata de sardina si en nuestro país no hay fábricas de tal producto? ¿Cómo se va a reducir el precio del arroz si en Guinea Ecuatorial no hay arrozales y fábricas que procesen el grano de arroz para su comercialización? Y así un largo etcétera de preguntas que se relacionan con el tomate, la carne, el pollo, los huevos, la harina, la sal, el aceite y paro de contar.
Por otra parte, los que saben de números, los economistas de verdad, las cuentas no les salen habida cuenta de que los precios del mercado no se regulan por un simple decreto, sino por un conjunto de factores que tienen que ver con la producción, el transporte, los intermediarios, los aranceles aduaneros, los precios que subsiguientemente ponen los importadores para luego distribuirlos a los pequeños comerciantes y éstos los suyos que pondrán a sus clientes. Todo el mundo busca el beneficio en sus intercambios comerciales, porque lo contrario sería el paripé. ¿Qué encaje de bolillos ha hecho el equipo económico del primer ministro para lanzar a bombo y platillo la disposición de marras? En cualquier caso, y va en ello el éxito o el fracaso de su gestión, a Mengue Nfubea no se le puede negar la osadía de atreverse a firmar la medida, porque conlleva, si lo consigue, que el ciudadano de bajos ingresos tenga la posibilidad de poder llevarse algo a la boca todos los días. Los otros guineanos, los de las grandes rentas, hasta ahora no se han sentido molestos por los altos precios de los alimentos que reinan en el país, por la sencilla razón de que sus mujeres van al mercado con presupuestos que rondan como mínimo los 50.000 F.CFA diarios; y también porque reciben cestas de comida gratuitas de los supermercados de las ciudades de Malabo y Bata, y así cualquiera.
Sin embargo, la pregunta del millón está en cómo reaccionarán los poderosos importadores, amigos y socios todos ellos de los amos del país, porque la bajada de los precios significará automáticamente menos ingresos en sus balances comerciales y, consecuentemente, en las de los amigos mencionados. ¿Cómo les sentará a éstos últimos, acostumbrados a tender la mano y recibir cada dos por tres sabrosísimos sobres llenos de billetes gordos o vehículos todoterreno tipo LEXUS, la medida tomada por alguien de los suyos como es el jefe del ejecutivo? La respuesta creemos que no tardará en llegar y mucho nos tememos que todo quedará en agua de borrajas, es decir, en nada, porque aunque quisiéramos que triunfara la medida, ésta tiene pocos visos de que se haga realidad por las razones que apuntamos al comienzo.
No se puede controlar los precios del mercado si el país no tiene la suficiente capacidad de producción como para satisfacer las necesidades de la población, y es de cajón que los precios bajan cuando la oferta es superior a la demanda. Y Guinea Ecuatorial es deficitaria en la producción de alimentos y de otros artículos de primera necesidad. La tenencia de petróleo no lo resuelve todo, por lo que se debe y se tiene que invertir en la agricultora y sectores afines, algo que no gusta ni interesa al gobierno del PDGE.
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RICARDO, CIEN DÍAS DESPUÉS
Es costumbre en política conceder a las personalidades políticas que asumen un cargo un tiempo de gracia antes de hacer el primer balance de su programa. Tradicionalmente suelen ser cien días, tiempo suficiente para trazar lineamientos de actuación, diseñar políticas y ver algunos resultados.
Muchos observadores de la vida política nacional expresaron sus serias dudas sobre la capacidad del Primer Ministro de imprimir un nuevo rumbo a la política del país. Nadie olvida el papel de primera línea que desempeñaba Mangue Nfubea en el equipo de Abia Biteo. Si fracasó el gobierno de Miguel Abia, Ricardo comparte indudablemente la responsabilidad de dicho fracaso. El pesimismo sobre el cambio efectivo de política empieza a cundir al ver que el gabinete de Ricardo Mangue se parecía como dos gotas de agua al de Abia Biteo. De allí la justeza de la expresión forjada : los mismos de siempre para hacer lo mismo de siempre!!!
La primera muestra del peso político de un primer ministro se patentiza en su capacidad de proponer al presidente de la República, los elementos que han de conformar su gobierno. A todas luces, el señor Obiang no se lo permitió a Ricardo. Unos cuantos ejemplos ilustrarán nuestra anterior afirmación. Dimite Abia Biteo, porque su gobierno no ha estado a la altura de las circunstancias y ha habido mala gestión de la cosa pública. Se nombra a Ricardo Mangue pero se conserva en los mismos puestos a los elementos claves del fracasado gobierno. Los ministerios más importantes siguen dirigidos por los mismos ministros de Miguel Abia . Además, se promociona a ministros cuya gestión ha recibido la desaprobación pública del mismo presidente de la República. Demetrio Eló Ndong , que dejó el ministerio de Transportes por los suelos y puso a Guinea Ecuatorial en la lista negra de la aviación internacional, ministro del accidente de Equatair, pasa a ser segundo Vice-Primer-Ministro encargado de política interior.
Alfonso Nsue Mokuy, cuya gestión frente al Ministerio de Información fue severamente criticada por Obiang en el congreso del PDGE, sube a Ministro de la Presidencia de la República encargado de Información. Lo más ilustrativo del caso es la presencia del hijísimo Teodoro Nguema Obiang en un gabinete encabezado por Ricardo Mangue. Todos los ciudadanos de este país se acuerdan de cómo hace unos años, a través de Radio Asonga y Radio Malabo, el actual ministro de Agricultura y Bosques trató a Ricardo de corrupto y de amigo de Bin Laden, y nadie ignora la antipatía que se profesan ambas personalidades.
Al asumir su cargo, Mengue Nfubea ha querido hacer de la lucha contra la corrupción su caballo de batalla. Muchos nos preguntábamos cómo se las iba a arreglar, en un país en el que la corrupción constituye la médula espinal del sistema y es consustancial al régimen. Pues, como se temía, la lucha contra la corrupción se limita a los de abajo, al funcionario medio o al de plantilla. El que malversa o desvía trescientos mil francos corre el riesgo de perder su empleo y acabar entre rejas, lo que es lógico, pero el que malversa miles de millones francos puede hacer escandalosa ostentación de su botín sin que le cueste el mínimo reproche. ¿Cómo se puede luchar contra una corrupción que se fomenta desde las más altas esferas del Estado y de la Administración pública.? Si se llevara a cabo una verdadera lucha contra la corrupción, el próximo consejo de ministros se celebraría en la comisaría central de Malabo o incluso en Black Beach.
Muchos ciudadanos se preguntan cuántos ministros y altos cargos de la Administración podrían demostrar la procedencia lícita de sus bienes. Lo único que podría hacer mínimamente creíble la lucha contra la corrupción de Ricardo Mengue Nfubea, es empezar desde arriba. Porque hasta ahora esta política se reduce a : pobres, se os prohíbe robar, que esto es para los ricos.
Cien días después, el balance es negativo y aunque se le concediera cien días más, la situación seguiría siendo la misma, porque aquí, el que corta y sella es el señor Obiang.
Como Obiang ha establecido en su soberana voluntad que todo lo que va bien es gracias a él y todo lo que va mal es culpa de los demás: los ministros corruptos e inoperantes, la atrasada mentalidad de la población, los enemigos internos y externos, la oposición radical, los organismos internacionales, etc, el presidente fundador no se siente nunca responsable de ninguno de los males que azotan a este país. Obiang necesita siempre un culpable de lo que va mal y como nunca puede ser él, lo fabrica si es necesario. Ayer fue Abia Biteo y el próximo será sin duda alguna Ricardo Mangue Obama Nfubea. ♥
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