Oposición en democracia
Hay términos y conceptos que en cualquier país normal y sobretodo si pretende ser democrático tienen un sentido inequívoco. Uno de estos conceptos es el de "Oposición".
En un sistema democrático (y eso ocurre en todos los países democráticos) hay normalmente un Gobierno y una oposición formada por uno o varios partidos. La oposición esta formada por el o los grupos políticos que se oponen a la política del gobierno y se postulan como alternativa de poder. Dicho de otra manera, un partido o varios forman Gobierno para implementar un cierto programa político y un partido o varios se oponen a esa política y se presentan ante la opinión ciudadana como alternativa al gobierno en plaza.
En una situación de normalidad política, poder y oposición son antinómicos. Es decir, se está en el gobierno o se está en la oposición.
A veces aparecen situaciones que por su naturaleza rompen el esquema de funcionamiento democrático habitual y conducen a todas las fuerzas políticas del país a integrarse en un gobierno de máximo consenso para hacer frente a ese tipo de desafíos.
En estos casos, por razones evidentes, desaparece el papel de oposición. Una vez desaparecidas las circunstancias excepcionales, la vida política suele volver por cauces normales. Vamos a ilustrar nuestro argumento con algunos ejemplos:
En Francia, después de la Segunda Guerra Mundial, el general De Gaulle formó un gobierno que aglutinaba a todas las fuerzas políticas que habían luchado contra la ocupación alemana y el nazismo, es decir desde el partido comunista hasta la derecha conservadora. Las circunstancias lo exigían. Francia había sido invadida y ocupada por los nazis, la guerra había destruido el país y era necesario reconstruir el tejido sociopolítico y restablecer el Estado. Después de superar ese momento excepcional se volvió al funcionamiento democrático normal.
El conflicto entre palestinos e israelíes ha llevado a la clase política del Estado hebreo ha formar gobiernos integrados por el Likud ( partido conservador) y el partido laboristas( de izquierdas). En circunstancias normales, cuando el Likud forma gobierno los laboristas están en la oposición y viceversa.
Una vez, cuando el líder del entonces opositor Partido Democrático Senegalés, Abdoulaye Wade quiso seguir haciendo oposición siendo ministro de un gobierno del socialista Abdou Diouf, tuvo que darse cuenta que era imposible y dimitió Cuando un partido forma parte de un gobierno no puede oponerse a ese mismo gobierno.
En Guinea Ecuatorial existe una clara y perversa intención de confundir a la opinión pública sobre el concepto de Oposición. Algunos quieren hacer creer a los ciudadanos que se puede estar en el gobierno, apoyar indefectiblemente la política del gobierno y seguir siendo de la oposición.
Un partido político tiene el perfecto derecho de definir sus planteamientos y establecer sus propias estrategias. Lo que no tiene derecho a hacer es engañar a la ciudadanía y confundir a la población.
En países de nuestro entorno, los partidos que con el del presidente forman el gobierno se suelen llamar "mouvance présidentielle", es decir mayoría presidencial, y no oposición. Sólo en Guinea Ecuatorial, partidos cuyos líderes se sientan en Consejo de Ministros quieren seguir llamándose opositores como si de una profesión se tratara.
Nuestro propósito es, sin la menor intención de ofender a nadie, esclarecer el tema para que nuestros compatriotas no se dejen engañar fácilmente. Con otras palabras queremos decir que aquí, en Guinea Ecuatorial, muchos partidos que se dicen de la oposición, no lo son. Y a la luz de lo expuesto anteriormente son partidos del gobierno. Sus dirigentes son miembros del gobierno o consejeros en departamentos ministeriales.
En una campaña de confusión de la opinión pública animada por el mismo presidente Obiang, se pretende convencer a nuestros conciudadanos que la mejor política para el país es que todos los partidos formen parte del gobierno.
En una democracia hace falta una oposición cuyo papel es criticar la acción del gobierno, y si todos son gobierno ¿quién haría esa función?
La realidad nos está mostrando que los partidos que el régimen llama "oposición democrática", nunca han actuado como tales sino más bien han manifestado siempre lo que es lógico, un apoyo incondicional al gobierno del que son miembros, llegando a veces incluso a ser más pedegistas que los mismos PDGE.
No hace falta ser un agudo observador para darse cuenta de que el único partido con reconocimiento legal que está en la oposición es CPDS. No es por mera casualidad que el régimen lo tiene en su punto de mira, pues es el partido que impide que la dictadura consuma su plan que es acabar con la verdadera oposición al sistema.
|