EDITORIAL
Convergencia para la Democracia Social se congratula que con ocasión del vigésimo cuarto aniversario del 3 de agosto de 1979, día del llamado Golpe de Libertad, vuelve a gozar de libertad nuestro secretario general Plácido Micó merced a un indulto concedido por el presidente Obiang.
Los catorce meses de sufrimientos indescriptibles por los que ha tenido que pasar por una imaginaria participación en una conspiración contra la seguridad del Estado que las fuerzas tenebrosas de la dictadura han intentado hacer creer a la opinión pública nacional e internacional, sin ningún éxito, por cierto, no han supuesto ningún ápice para que siga teniendo las convicciones democráticas que lo han convertido, a pesar suyo, en el paradigma de la lucha por las libertades de un pueblo. Micó y el partido político del que es líder no buscan los atajos rápidos conducentes al aplauso fácil o a la consecución inmediata de la riqueza propia, como hacen los politicastros que todos conocemos, sino la búsqueda de un lugar de encuentro donde todos los naturales de Guinea Ecuatorial se sientan a gusto. En una palabra, vivir en un país unido y plural donde tengan cabida las idiosincrasias particulares de cada pueblo o región, siendo la tolerancia el común denominador que guíe las acciones que permitan a los ciudadanos a elegir libremente a sus gobernantes, y, con ello, conseguir la alternancia política si tal es la necesidad.
Plácido Micó es, y con su partido, hoy por hoy, la encarnación en Guinea Ecuatorial de esa lucha por la erradicación de la dictadura familiar que representa el general Obiang, y por tanto, de la consecución de un futuro más libre y próspero para nuestro país. Porque a la valentía política de sus argumentos, se aúna el rigor de los planteamientos de que hace gala en cuantas ocasiones se le presentan para hacerlo patente. Acaba de demostrarlo con fuerza y sin complejos en Mbini ante el asombro de sus propios enemigos políticos y a solo unos pocos días de su salida del penitenciario de Black Beach. Con un discurso fresco y sin rencores que obstruyeran su pensamiento presentó alternativas de mejoras para nuestro ordenamiento jurídico; días después, ha hecho lo mismo en la reunión del Comité África de la Internacional Socialista celebrada en Cotonú (Benín), manifestando que los encuentros entre los partidos hermanos de la socialdemocracia, africanos y del resto del mundo incluidos, se tradujeran en foros de debate donde se busque la solución a los males endémicos que asolan a los pueblos oprimidos y no contentarse con meras palabras de condenas a las dictaduras. Había ejemplos que atestiguaban que partidos socialdemócratas africanos cuando llegaban al poder adquirían los mismos vicios que en la oposición combatían, y eso no era de recibo para la credibilidad de la organización. Por eso, el deseo de hacer desaparecer del mapa político a Plácido Micó ha sido, y es, la razón de la persecución permanente de que es objeto desde la implantación del pluralismo político en Guinea Ecuatorial por parte del régimen del general Obiang. ¿Quiénes no recuerdan que en el año 92 Micó estuvo preso en Black Beach y fue víctima de bárbaras torturas, y que en su currículum atesora un sinnúmero de encarcelamientos y vejaciones, como muchos otros dirigentes de CPDS? En Mbini, Obiang hizo un paralelismo de su trayectoria política con el del que fue primer ministro de asuntos exteriores de Guinea Ecuatorial, Atanasio Ndong Miyon, recomendándole a Micó, porque supuestamente le apreciaba, a que no incurriera en los mismos errores que su paisano y pariente. Como aviso a navegantes, aquello significaba una clara amenaza a Micó a que se guardara de frecuentar a "sinvergüenzas". Caso contrario...
En cualquiera de los casos, Convergencia para la Democracia Social no puede dejar de regocijarse de tener de nuevo en su seno a su Secretario General, porque se le aprecia por su valor y tesón en la defensa de los ideales de la socialdemocracia en el mundo entero, que son los de nuestro de partido, y porque es nuestro compañero y amigo. Bienvenido a casa y a trabajar como siempre lo has hecho, amigo y compañero.
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El régimen del general presidente Obiang Nguema Mbasogo va de crisis en crisis, vive en crisis y se ve. Hace menos de dos años, organizó aquel macrojuicio del cine marfil, por un imaginario delito de conspiración contra la persona de su presidente, con el único fin de acabar con la oposición política. Algunos de los que entonces fueron cerebros del montaje, de las detenciones, de las torturas, maltratos y de la injusta condena infligida a las víctimas, como cabía de esperar también han caído en desgracia. Este es el destino común que reserva el régimen a todos y cada uno de los hijos de este país, incluso a aquellos que se creen elegidos del sistema, para desgraciar a los otros.
Las fiestas de navidad y año nuevo han pasado en la angustia y en la zozobra, desde que el día 8 de diciembre, el régimen desencadenase una ola de detenciones y torturas contra varias personas, sin que a esta parte hayan dado a la opinión pública nacional e internacional una explicación al respecto. Se sabe que un teniente coronel, Cipriano Nguema Mbá, sobrino de Agustín Ndong Ona y también del presidente Obiang, se escapó con varios centenares de millones del erario público. También se sabe que el que fuera inspector general de FAS en la Región Continental Agustín Ndong Onó, se tiró con su coche al mar en el espigón del viejo puerto de Bata en un intento de quitarse la vida, que finalmente pudo salvar gracias a la intervención de unos pescadores playeros del barrio de los Cocos y Mondoasi de Bata, y no por la marina nacional. Antes de ser evacuado a un hospital de las Palmas, España, Agustín estuvo ingresado unos días en el hospital de Malabo, según algunos por haber ingerido un liquido fregasuelos en un segundo intento de quitarse la vida, aunque según otros, los motivos de su ingreso en el hospital de Malabo y posterior traslado a España, estarían en que fue objeto de torturas en la Punta Fernanda, ya que, se le quiere relacionar o implicar en una nueva supuesta conspiración contra la seguridad del estado, que al parecer es la explicación que no se quiere dar y que ha llevado a la detención y tortura de más de un centenar personas, entre mandos, oficiales y tropa, incluidos algunos civiles por su relación familiar con algunos de los presuntos conspiradores.
En cualquier caso, después de más de un mes, ya es hora de que régimen dé una explicación al pueblo de Guinea Ecuatorial, y debe tener en cuenta que los detenidos se encuentran en situación de detención ilegal y urge que sin más dilaciones, sean puestos a disposición judicial y que sus derechos a gozar de asistencia médica, familiar y jurídica sean respetados y sobre todo el que sean juzgados con todas las garantías de la ley.
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