14 de noviembre de 2007
Discurso de clausura del Presidente Obiang en la
Segunda Conferencia Económica Nacional, 12, 13 y 14 de noviembre de 2007
La ceremonia de clausura de la segunda Conferencia Económica Nacional tuvo lugar el 14/11/2007 en el palacio de Conferencias de Ngoló, en Bata. La jornada comenzó con la lectura de los informes de cada una de las cuatro comisiones correspondientes a los cuatro sectores (social, productivo, infraestructuras y público) en los que se había subdividido los trabajos de la conferencia.
El acto de clausura propiamente dicho inició con la llegada de Obiang a las 15h20, inmediatamente seguida de la lectura del Acta Final de la II Conferencia Económica Nacional, que recogía las conclusiones de las cuatro comisiones. A continuación, las diferentes categorías de participantes (el Cuerpo Diplomático, las Instituciones Económicas y Financieras Internacionales, las ONGs, los Partidos Políticos, la Corte Suprema de Justicia, la Cámara de los Representantes del Pueblo) procedieron a la lectura (generalmente muy cultual) de sus correspondientes mociones de agradecimiento (a Obiang).
Los diplomáticos fueron representados por el Embajador de Cuba, el Señor Dreke Cruz, mientras que los partidos políticos de la oposición lo fueron por Alfonso Nsue Mokuy, Ministro de la Presidencia encargado de Información y Turismo.
Cabe subrayar que el Señor Nsue Mokuy, en su curiosa y caricatural oposición, y en el ampuloso estilo que le caracteriza, sin haberlo consultado, a nuestro conocimiento, con los demás partidos, declaró representar a todos los militantes y simpatizantes de todos los partidos políticos de la oposición allí presentes, antes de lanzar una ceremoniosa ovación a Obiang y pedir que toda la sala se levantara para aplaudirle.
A continuación intervino el Presidente Obiang Nguema, en el siguiente discurso que duró treinta minutos:
Excelentísimo Señor Primer Ministro-Jefe de Gobierno,
Excelentísimo Señor Presidente de la Cámara de los Representantes del Pueblo,
Excelentísimo Señor Presidente de la Corte Suprema de Justicia,
Excelentísimo Señor Presidente del Tribunal Constitucional,
Excelentísimos Señores Miembros de Gobierno,
Excelentísimos Señores Embajadores, Jefes de Misiones Diplomáticas y de Organismos Internacionales acreditados en Guinea Ecuatorial,
Excelentísimos Señores Representantes de Gobiernos de Países Amigos e Instituciones Económicas y Financieras Internacionales,
Reverendísimos Representantes de las Confesiones Religiosas,
Honorables Líderes y Representantes de los Partidos Políticos,
Estimados Funcionarios de la Administración Central del Estado,
Distinguidos Representantes de Organismos Gubernamentales y No Gubernamentales,
Distinguidos Invitados,
Señoras y Señores:
Al concluir los trabajos de la Segunda Conferencia Económica Nacional, tras un intenso debate predominado por la sinceridad y transparencia de las exposiciones, la cordura y objetividad de las propuestas, así como por un espíritu de solidaridad y colaboración entre todos los participantes, Me cabe el gran honor de expresar nuestra profunda gratitud a todos los Delegados nacionales y extranjeros cuya contribución ha hecho posible la adopción de los importantes informes y las resoluciones que acabamos de tomar.
En efecto, en el curso de los debates hemos podido escuchar importantes temarios que, aunque no vengan reflejadas en las decisiones adoptadas, sin embargo merecen ser consideradas por nuestros actores políticos y la población en general; por cuanto dichas ponencias inciden directamente en la paz y estabilidad de nuestro País.
Cuando hablamos de la paz y estabilidad de Guinea Ecuatorial, entendemos que se trata de la mayor cobertura para la promoción del desarrollo nacional. No hay desarrollo posible, si no hay paz y estabilidad política y social; por eso, quiero expresar un agradecimiento especial a Mi Hermano ALFA OMAR KONARE, Presidente de la Comisión de la Unión Africana y los que como él, tuvieron a bien indicar y profundizar sobre las distintas circunstancias que impiden el desarrollo de los países africanos.
Desde este punto de vista, siempre hemos insistido en el cambio de la mentalidad del Ecuatoguineano, para que asimile la cultura de la paz, la buena convivencia, la democracia, el respeto de los derechos humanos y la tolerancia, asimismo para que valore la cultura del desarrollo económico y social; en fin, queremos que el Ecuatoguineano conozca los valores supremos del Estado y de la Nación Ecuatoguineana resumidos en el Lema “Unidad, Paz y Justicia”.
Desde estas premisas, quiero invitar con todo coraje a Mis compatriotas ecuatoguineanos, para que demos un resuelto apoyo a todas las decisiones que acabamos de adoptar, reafirmando el compromiso particular del Gobierno y el de toda la colectividad de la Nación, a fin de poner en práctica el Plan de Desarrollo Nacional que a partir de hoy entra en el Juego de la teoría del Ensayo Democrático y en el Programa de desarrollo económico nacional.
Al hacer el diseño de este Plan de Desarrollo Nacional, no hemos impuesto ninguna restricción al Ejecutivo. Por tanto, el Gobierno ha actuado con toda libertad para trazar los lineamientos que a su juicio creyó que necesitaba el País, y esta Conferencia ha sido soberana durante los debates y en la toma de sus conclusiones.
Es más, en la presentación general de los documentos de la estrategia, se ha resuelto una de las grandes preocupaciones que teníamos acerca de la factibilidad del Plan de Desarrollo Nacional diseñado por el Gobierno, es decir, si el País podía garantizar la financiación extensiva del Plan que nos ha sido presentado. La respuesta a esta inquietud ha sido confirmada, hasta señalar que hay recursos en exceso para su ejecución.
En estas circunstancias, debemos formular la pregunta, de ¿quién será la responsabilidad en el caso de verse en un fracaso la materialización del Plan que hoy adoptamos con toda esperaza y optimismo, si disponemos de suficientes medios económicos y materiales para su ejecución?
Este es un reto que nos interpela a todos, por supuesto, y sin minimizar la responsabilidad de otras Instituciones y órganos del Estado, el Gobierno, como intérprete y diseñador de nuestra voluntad política y responsable de su materialización, lleva el mayor compromiso ante el Pueblo.
La Cámara de los Representantes del Pueblo, como institución que vela por el bien del Pueblo, desde esta fecha, tiene a su disposición el instrumento que debe guiarle en su tarea de fiscalizar y controlar la acción gubernamental.
En fin, la Corte Suprema de Justicia tiene el deber y la obligación de administrar con justicia y equidad las Leyes que garantizan las inversiones, asegurando este Programa de Desarrollo Económico Nacional para el progreso y bienestar de nuestra Población.
Excelentísimos Señores,
Distinguidos Invitados,
Señoras y Señores:
El Plan de Desarrollo que acabamos de adoptar, en breve debe ser declinado en programas sectoriales detallados y evaluados, para que hasta el horizonte 2.020 que nos hemos fijado, sea materializado en su totalidad.
Este Plan no excluye a nadie, sino engloba a la Administración Central del Estado, la Administración de Justicia, los Organismos Gubernamentales y No Gubernamentales, las Asociaciones Religiosas, Culturales, Profesionales y la Sociedad Civil en general, donde cada uno de ellos tiene una responsabilidad específica que desempeñar, para que Guinea Ecuatorial sea un País emergente de aquí al año 2.020.
Hoy 14 de Noviembre de 2.007, al adoptar este Plan, Guinea Ecuatorial acelera con mayor velocidad el tren de su desarrollo, pilotando este tren con seriedad y la necesaria maestría, para que llegue a su destino final en el año 2.020; si no totalmente como País desarrollado, al menos que esté calificada como País emergente. Este es nuestro sueño y supongo que lo es también de todos nuestros compatriotas, porque ello va en beneficio de todo el Pueblo.
Por tanto y como previsión indispensable de este programa, el Pueblo de Guinea Ecuatorial tiene que tener la conciencia clara de la necesidad de alcanzar los objetivos propuestos, que son para su propio bienestar, asumiendo el reto de alcanzarlos, porque de lo contrario, no se produciría la necesaria solidaridad que debe reinar entre todos, para ejecutar este ambicioso Plan de Desarrollo Económico Nacional.
Con relación a este Plan, y sin relegar a segundo plano otros de sus componentes estratégicos, quisiéramos enfatizar la necesidad de urgir para que Guinea Ecuatorial supere la actual situación de dependencia económica.
En efecto, el Plan señala claramente la gran importancia que tiene la agricultura, la ganadería y los productos aleúticos para diversificar la productividad económica y alcanzar la autosuficiencia alimentaria.
Dentro de este orden de ideas, y contando con el potencial de recursos de estos tres sub-sectores, urge que el Gobierno tome las disposiciones necesarias y ponga en marcha los mecanismos que nos conduzcan a la diversificación de la Agricultura y a la producción de la ganadería, la pesca y demás productos derivados del mar.
El incremento masivo de la agricultura diversificada, de la ganadería y pesca, puede conducirnos inmediatamente a la industrialización de estos productos y su conservación, eliminando así la excesiva dependencia del País de los productos alimenticios del extranjero.
Es lamentable constatar que, a nivel de nuestros días, Guinea Ecuatorial no haya desarrollado mínimamente la pequeña y mediana industria para luchar contra esta dependencia económica. Sin embargo, todos sabemos y pensamos los peligros y la crisis que puede desatarse en la era post-petróleo, porque gracias al petróleo, el Producto Interior Bruto de Guinea Ecuatorial está haciendo frente a todas las importaciones del País. Y la cuestión es: ¿cómo Guinea Ecuatorial subsistirá cuando se agote la producción de petróleo?
Honestamente, creemos que la solución no puede ser una improvisación. Este es el preciso momento en el que debemos invertir el dinero procedente del petróleo en el desarrollo de otros sectores productivos y de mayor rentabilidad económica, para prevenir estos peligros de la era post-petróleo.
Los actuales recursos deben invertirse en la creación de pequeñas y medianas industrias para la fabricación de los materiales necesarios para la construcción y la agricultura, como son: cemento, clavos, chapas de zinc, machetes, limas, azadas, picos, etc. y para la industrialización de los productos alimenticios: leche, zumos variados, sal común, embotellamiento de agua, aceites vegetales, productos derivados del pescado, carne, hortalizas, etc.
En este aspecto concreto, el sector privado debe estar suficientemente motivado con incentivos que debe proporcionarle la política gubernamental, acompañado del necesario adiestramiento técnico de los profesionales que estamos enviando a las universidades y que actualmente están perdiendo sus conocimientos por no dedicarse a sus profesiones.
Excelentísimos Señores,
Distinguidos Invitados,
Señoras y Señores:
Nuestro Gobierno nunca ha rehusado la cooperación con los países desarrollados. Todo lo contrario, estamos animando para que el desarrollo de Guinea Ecuatorial y de toda África en general esté respaldado con la tecnología de los países desarrollados del mundo y con una fuerte voluntad política de estos países. Lo que sí hemos rechazado siempre es la cooperación que perpetúe la dependencia de África del mundo desarrollado.
En efecto, el comercio existente actualmente entre África y los países desarrollados, por ejemplo, la explotación del petróleo y los minerales, las importaciones de los productos de consumo, las exportaciones de nuestras materias primas para abastecer a los Países desarrollados, no es una ayuda para el desarrollo económico de África. Es una perfecta política de perpetuar la dependencia de nuestros países, tanto por la desigualdad de los precios de estos artículos de intercambio, como por el hecho de que este intercambio no favorece la creación de industrias productivas en África.
Es en este contexto que pido desde esta tribuna a los países desarrollados del mundo, muchos de cuyos delegados se encuentran representados en esta Conferencia, para que, si no pueden invertir sus capitales en la implantación de industrias de transformación en África, al menos que apoyen nuestros esfuerzos para la creación de manufacturas de producciones básicas.
Pues, si hoy la Comunidad Internacional aconseja la política de la mundialización y la globalización, es por cuanto que nos damos perfecta cuenta de que el mundo no puede continuar dividido como hasta ahora. Sin embargo, Guinea Ecuatorial no puede entrar en esta globalización, cuando en realidad los sistemas de producción y de comercialización siguen dividiendo al mundo, por sus desigualdades en contra de nuestras economías.
En concreto, el éxito del Plan que acabamos de adoptar depende mayoritariamente de la ayuda que nos ofrecen los países desarrollados y de la buena voluntad que acompañen a su cooperación para eliminar las disparidades existentes en nuestros intercambios.
Excelentísimos Señores,
Distinguidos Invitados,
Señoras y Señores:
Queremos concluir felicitando al Gobierno por la forma inteligente que ha interpretado nuestra visión política y la manera técnica y excelente que ha organizado esta Conferencia que marca indefectiblemente nuestro rumbo hacia el progreso y el desarrollo de Guinea Ecuatorial.
Declaro, pues, clausurada la Segunda Conferencia Económica Nacional de Guinea Ecuatorial Horizonte 2020.
Muchas Gracias
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